Estoy sólo y ahora me doy cuenta que siempre lo estuve.
Siempre amé, pero el amor es sólo una ilusión, el viento arrastra y nos hace ver lo árido de la realidad. Déjame, déjame en este desierto. Quiero ver lo único que me queda.
La desdicha y el absurdo despiertan, cuando despierto, cuando calla la sonrisa. Ahora estoy escuchando el dictado de la soledad, sentado en mi viejo pasillo solitario en el vacío de la nada.
Es mi lugar, es mi eternidad en las sombras de mis deseos, solo esperando las frágiles corrientes de aire, engañándome en ellas como una droga, para al final despertar y sentir que estoy aquí en mi soledad.
He muerto entre tus palabras y sigo vivo entre mis pasos pesados en tanta arena caliente, en mis entrañas que agobian mi carne. Buscando la forma de calmarme o de engañarme, como todos lo hacen, creyendo no estar en soledad.
Tanta soledad, tanta angustia y sólo unas palabras tuyas me curaría, pero sólo me queda tu ausencia, como si el viento borrase tus caricias en mis recuerdos y se llenara el vacío con el frío de la noche. Aquí estoy, he aquí mi existencia, lejos estás tú, como siempre lo estabas.
Bastará de respirar para poder dejar de sentir, dejar de sentirla, dejar de pensarla, dejar de sentirme sin ella. Basta dejar de recordarla para entender que la felicidad sería morir, pues los muertos no se preocupan por su eterno aislamiento, lo aceptan sin queja y gustosos se pudren en su vacío.
Debería morir para lograr esa felicidad, debería olvidarte muriendo en cada momento, mientras tú crees que vives y mueres también. Pero en la muerte, nada de eso importará y ya nunca nos encontraremos de nuevo, aunque nuestros huesos estuviesen en un mismo ataúd.
Así te olvidaría, nunca pensaría en nuestro encuentro, sólo pasaría mis eternas horas olvidándote mientras tú harías lo mismo. Y espero no encontrarte después de un tiempo y si eso ocurriera, anhelo que no me reconozcas y que siguieras tu camino, aunque nuestras cenizas se juntaran en una sola.
Quiero exigirle al corazón que te olvide, quizás perdonarte mientras ya no te recuerde y que la soledad limpie mi memoria de tu imagen. Volver a sonreír mientras ya no me cause dolor pensar en algo y ver tu sonrisa en mi mente.