lunes, 15 de agosto de 2016

LETRAS DE SANGRE #1 (audio poemas)


Llevo en mi piel el recuerdo de tu aroma,
Como si en cada minuto tus labios rozaran los míos.

Me pierdo en tu dulce mirada, como cuando me desvelo en las noches mirando la luna en mi fría soledad.

Entre el viento y el silencio, recuerdo el  sabor de tu cuerpo que respira a mi lado en cada sonrisa y en cada segundo que tus palabras desvelan mi calma.

El corazón necesita salir de mi pecho, ya no hay espacio de tanto amor, que me quema y hace arder mi sangre.

Necesito sacar de mi pecho esto que me agobia, pero está tan aferrada a mi piel, como la sangre que corre en mis venas.

Sólo tengo paz, cuando tu mirada me atrapa y me arrastra. Cuando tus labios se mueven cerca de mi rostro, tan cerca que puedo sentir tu aliento cálido y tu delicado cuello entre mis pensamiento.

Quisiera morder el viento entre tu aroma y tus cabellos, que 

juegan entre mis locuras por amarte tanto…


domingo, 31 de julio de 2016

Estoy solo y ahora me doy cuenta que siempre lo estuve: Delirios de Soledad


Estoy sólo y ahora me doy cuenta que siempre lo estuve.

Siempre amé, pero el amor es sólo una ilusión, el viento arrastra y nos hace ver lo árido de la realidad. Déjame, déjame en este desierto. Quiero ver lo único que me queda.

La desdicha y el absurdo despiertan, cuando despierto, cuando calla la sonrisa. Ahora estoy escuchando el dictado de la soledad, sentado en mi viejo pasillo solitario en el vacío de la nada.

Es mi lugar, es mi eternidad en las sombras de mis deseos, solo esperando las frágiles corrientes de aire, engañándome en ellas como una droga, para al final despertar y sentir que estoy aquí en mi soledad.

He muerto entre tus palabras y sigo vivo entre mis pasos pesados en tanta arena caliente, en mis entrañas que agobian mi carne. Buscando la forma de calmarme o de engañarme, como todos lo hacen,  creyendo no estar en soledad.

Tanta soledad, tanta angustia y sólo unas palabras tuyas me curaría, pero sólo me queda tu ausencia, como si el viento borrase tus caricias en mis recuerdos y se llenara el vacío con el frío de la noche. Aquí estoy, he aquí mi existencia, lejos estás tú, como siempre lo estabas.

Bastará de respirar para poder dejar de sentir, dejar de sentirla, dejar de pensarla, dejar de sentirme sin ella. Basta dejar de recordarla para entender que la felicidad sería morir, pues los muertos no se preocupan por su eterno aislamiento, lo aceptan sin queja y gustosos se pudren en su vacío.

Debería morir para lograr esa felicidad, debería olvidarte muriendo en cada momento, mientras tú crees que vives y mueres también. Pero en la muerte, nada de eso importará y ya nunca nos encontraremos de nuevo, aunque nuestros huesos estuviesen en un mismo ataúd.

Así te olvidaría, nunca pensaría en nuestro encuentro, sólo pasaría mis eternas horas olvidándote mientras tú harías lo mismo. Y espero no encontrarte después de un tiempo y si eso ocurriera, anhelo que no me reconozcas y que siguieras tu camino, aunque nuestras cenizas se juntaran en una sola.

Quiero exigirle al corazón que te olvide, quizás perdonarte mientras ya no te recuerde y que la soledad limpie mi memoria de tu imagen. Volver a sonreír mientras ya no me cause dolor pensar en algo y  ver tu sonrisa en mi mente.

sábado, 30 de julio de 2016

caminos por el desierto - delirios de soledad 1


Entre caminos por el desierto, tus palabras me congelan.
Tanto que hemos caminado, pero el sendero se acaba 
y ahora tú has querido marchar lejos de mí.

Hoy puedo entender, junto a tu ausencia,
que mi vida no puede ser a tu lado,
que debo aprender a volar sin tus alas,
que debo sentir que soy libre sin tus labios.

Miserable, así es como se siente la soledad 
después de entregarlo todo por tí
y comprender que todo fue en vano.

Apagaste mi sonrisa, sólo una máscara me cubre en el andar.
He de caminar entre desierto, 
deambulando en la vacío,
llevando el peso del olvido, 
mientras tú puedes reír en el jardín
que quise construir para los dos.

domingo, 27 de marzo de 2016

DELIRIOS DE SOLEDAD 2

MARCHARÉ LEJOS EN MÍ

Se ha marchado a la distancia, la mujer que amé.
Marchó el amigo ocasional.
No sigas las huellas, no deseo compañía,
no deseo narrar historias.

Anhelo cremar las palabras, una a una con el alar del viento.
y fundirme en el espeso bosque del silencio,
en el eterno lago, frio y solitario.

No espero tus manos,
no luches por mi causa;
aborrezco las flores arrojadas sobre mí.

Las luces quedaron en el distante del horizonte;
las voces, las de ella, las imita la soledad.
Mi pacto con el vacio llega a su culmen,
mientras las horas desaparecen
y sólo queda en mi memoria su repetido nombre.
Marcharé lejos en mí.

Se quema mi corazón en el abismo,
le sueño y anhelo en las grutas oscuras
buscando un alivio en la pobre humanidad,
arrojada en mi presencia.

HÉCTOR JULIÁN MACHUCA ORTIZ


UN DELIRIO MÁS (DELIRIOS DE SOLEDAD)

DELIRIOS DE SOLEDAD I


Lo dejaría todo,
para alcanzar la ansiada totalidad
de su sonrisa (su ausencia)
Rompería en mí, todo abrazado apego,
para contener mis deseos bajo su piel.
Quemaría cada victoria lograda con mi sangre
para esfumar la distancia amarrada, agota;
pero la soledad me es más fuerte
ante mi débil realidad.

Cuánto desearía volver a escuchar su voz,
pues existe en la herida alma,
un suspiro golpeado por el sueño de verla;
queda la soledad
como un fuerte delirio.

El lugar perdido donde se encuentra, en tejares que me olvidan,
son una agonía al no saberlos.
Cuando los pasos del recuerdo pesan
en el pecho del cuerpo que soy.

Más no desearía recordar el viento y la distancia,
pues son el castigo del corazón.
no quisiera soñar más,
pero nunca anhelaría olvidarla.

Duele saber que el aire sofoca.

Dicen voces que me hieren:
su cuerpo no es ya de niñez, de mujer son los cabellos que juegan con el tiempo.

En sus manos surgió el suspiro de no recordar más mi nombre
alimentado el sufrir, convirtiendo en saludos las sombras.
Muriendo con las lágrimas, en la perdición del sol.

Mas, mi corazón dejaría de palpitar
si un delirio dejara de  acariciarme en el ahogo eterno.
Mi cárcel,
en cadena perpetua.

No resisto más los sonidos: la siguen pronunciando,
en los albores donde amanece mi piel junto al frío encarnado
 en la sangre, de noches torturadoras, dulces ilusiones, pesadillas al despertar.
Descubriendo, así, lo absurdo de besar los labios lejanos

cuando el mundo más grande se hace.

HÉCTOR JULIÁN MACHUCA

Video del poema