DELIRIOS DE SOLEDAD I
Lo dejaría
todo,
para
alcanzar la ansiada totalidad
de su
sonrisa (su ausencia)
Rompería en
mí, todo abrazado apego,
para
contener mis deseos bajo su piel.
Quemaría
cada victoria lograda con mi sangre
para
esfumar la distancia amarrada, agota;
pero la
soledad me es más fuerte
ante mi
débil realidad.
Cuánto
desearía volver a escuchar su voz,
pues existe
en la herida alma,
un suspiro
golpeado por el sueño de verla;
queda la
soledad
como un
fuerte delirio.
El lugar
perdido donde se encuentra, en tejares que me olvidan,
son una
agonía al no saberlos.
Cuando los
pasos del recuerdo pesan
en el pecho
del cuerpo que soy.
Más no
desearía recordar el viento y la distancia,
pues son el
castigo del corazón.
no quisiera
soñar más,
pero nunca
anhelaría olvidarla.
Duele saber que el aire sofoca.
Dicen voces
que me hieren:
su cuerpo
no es ya de niñez, de mujer son los cabellos que juegan con el tiempo.
En sus
manos surgió el suspiro de no recordar más mi nombre
alimentado
el sufrir, convirtiendo en saludos las sombras.
Muriendo
con las lágrimas, en la perdición del sol.
Mas, mi
corazón dejaría de palpitar
si un
delirio dejara de acariciarme en el ahogo eterno.
Mi cárcel,
en cadena
perpetua.
No resisto
más los sonidos: la siguen pronunciando,
en los
albores donde amanece mi piel junto al frío encarnado
en la
sangre, de noches torturadoras, dulces ilusiones, pesadillas al despertar.
Descubriendo,
así, lo absurdo de besar los labios lejanos
cuando el
mundo más grande se hace.
HÉCTOR JULIÁN MACHUCA
Video del poema

No hay comentarios.:
Publicar un comentario